El grupo GrandPort, con varios miles de empleados, y la joven sociedad Pixelia, con 3 empleados, arriendan cada uno durante tres años un ordenador portátil nuevo del mismo modelo. GrandPort trata su contrato como referido a un activo de bajo valor, y este análisis del activo se considera correcto. El director financiero de Pixelia considera que, para una entidad tan pequeña, el pago es significativo y que, por tanto, el ordenador no puede ser un activo de bajo valor para ella. ¿Qué conclusión debe adoptarse?
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